Crítica de "I hate you but I love you" en Rockdelux
La axiometría geométrica aplicada a la imagen en movimiento tiene su exponente más brillante y esplendoroso en la figura de Darío Peña. Seductor desde la extrañeza iniciada con “Disfraz de tigre” para Hidrogenesse o “Mi vida bajo el agua” para Christina Rosenvinge, el insobornable trabajo de Peña no tiene fisura alguna. Si alguien aúna ser artista de finas porcelanas, perfeccionista de oficio y underground de raza en este país es él.
Con “I Hate You But I Love You” para Russian Red, ha firmado su video más clásico, más narrativo y, a la vez, con más variables para crear un enigma perfecto. Sutil, como acostumbra últimamente, Peña trabaja con pocos elementos gráficos y de movimiento para elaborar discursos semiopacos basados en la repetición, la simbología de la negación (muchas veces del rostro), el ritmo y la dilatación del tiempo.
Peña juega con clichés cinematográficos para desnudarlos completamente del referente original y apuesta por planos prohibidos (la artista de espaldas, la artista a contraluz, la artista tapándose los ojos…) con tal de representar a un músico –Russian Red– que, si bien ahora juega en la liga mainstream, sigue jugueteando con la radicalidad en sus herramientas de promoción. Si Madrid fuera Nueva York, Darío sería el rey de Manhattan. Por Ramón Ayala
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